Estoy durmiendo. Me despierto porque siento frío. Abro un ojo, miro el reloj despertador sobre la mesilla de noche. Las 6:23 de la madrugada. Cierro el ojo. Pienso que sólo llevo 3 horas durmiendo. Pienso en el campo magnético provocado por el transformador del reloj despertador y en los posibles efectos que podría tener sobre mi cerebro y si podría llegar a ocasionarme transtornos del sueño. Abro de nuevo un ojo buscando la causa de que tenga tanto frío. La ventana está abierta. Cierro el ojo. Pienso que no tengo ganas de levantarme a cerrar la ventana. Me envuelvo en la sábana y trato de dormir de nuevo. Maldición!!, no puedo dormirme con este frío!!. Reúno las fuerzas necesarias para levantarme y, sin abrir los ojos, ir hasta la ventana y cerrarla. Mierda!!. La esquina de la cama casi me parte la tibia!!. Diossssssss!!, qué dolor!!. Maldigo al presidente de Ikea y a su familia hasta la cuarta generación. Cierro la ventana. Vuelvo a la cama. Intento dormir de nuevo. Siento el dolor pulsante en mi pierna y pienso en qué motivo puede llevar a un diseñador de muebles a querer construir un arma de destrucción masiva que vaya aniquilando en silencio a toda la humanidad, amputando piernas a diestro y siniestro. Pienso que Ikea debería subir los precios de sus muebles para poder pagar mejor a sus diseñadores. Pienso en que si me encontrase al diseñador de esta cama en un callejón oscuro, le amputaría su pierna y mostrándosela mientras me mira horrorizado, le diría : "bienvenido a la república i-n-d-e-p-e-n-d-i-e-n-t-e de tu pierna!!". Pienso que si estoy pensando no estoy durmiendo. Intento volver a dormir. Mierda!!. Ya me he desvelado!!.
Abro los dos ojos. Miro al techo. Pienso. Me doy cuenta de que por primera vez desde hace muchos meses, he sentido frío. No, no puede ser. Ya ha llegado?. A tientas busco mi móvil sobre la mesilla. Mierda!!. Ya se ha caído al suelo!!. Pienso en que los diseñadores de Ikea podrían poner una barrera para que las cosas no se caigan de la mesilla cuando buscas algo a oscuras, o al menos una red de salvamento anti caídas de móviles. Me niego a encender la luz. Busco a tientas mi móvil en el suelo, alrededor de la cama. Mi antebrazo roza la esquina de la cama. Aparto mi brazo instintivamente, una pierna casi amputada es suficiente. Al fin consigo recuperar mi móvil. Pienso en los efectos que podría tener sobre mi cerebro la radiación electromagnética que pueda emitir mi móvil mientras duermo. Pienso en que probablemente se haya aliado en silencio con el reloj despertador y con la esquina de la cama. Desbloqueo mi móvil. Busco el calendario. Descubro que sí, ya ha llegado. Es día 2. Mi cerebro se resiste a aceptarlo. Mañana, para la mayoría de los mortales, será la vuelta a eso que llaman normalidad. Pienso en que esta es la explicación a que haya sentido frío. Septiembre ya está aquí. Maldición!!.
Pienso en que si hay un mes que odie a muerte, ese es Septiembre. Pienso que estarán bombardeando a los niños con anuncios de "La vuelta al cole" desde hace semanas. Pienso en los publicistas que hacen esos anuncios. Pienso en qué fumarán esos publicistas mientras sus mentes maquiavélicas idean esos anuncios. Pienso en mis años en el colegio. Pienso en lo mucho que odiaba los anuncios de "la vuelta al cole". Pienso que si me encontrase con uno de esos publicistas le diría : "imagina que tienes que ir a la cárcel a pasar una larga temporada y que no es tu primera visita. Imagina que tu anterior visita no fue muy agradable ni algo que quieras recordar, ni algo que quieras contarle a tus nietos. Ahora imagina que sabes cuál será la fecha de tu vuelta a la cárcel. Imagina que desde un mes antes, cada vez que enciendes la tele ves decenas de anuncios de 'la vuelta a la cárcel', llenos de sonrisas, colores alegres y en los que todo parece muy divertido mientras te muestran, sin ningún atisbo de compasión, la última moda en barrotes, esposas, grilletes, cadenas y puertas blindadas. Imagina que en esos anuncios te recuerdan que podrás volver a ver tus antiguos y 'queridos' compañeros, para volver a 'jugar' con ellos. Sí, también tu antiguo compañero de celda. Sí, el mismo que te sodomizaba por las noches. Sí, el resto de tus 'amigos' también aparecen en los anuncios, recordándote que estarán ahí para 'ayudarte' si se te cae el jabón en las duchas. Bien, querido amigo publicista, te parece agradable?. Pues así es como me sentía yo cuando tenía que volver al cole y veía los anuncios que tu maquiavélica mente perpetraba!!!!."
Cierro nuevamente los ojos. Pienso en que septiembre no es sólo el mes de la "vuelta al cole", no es sólo el mes en el que puedes ver cómo los niños regresan en tropel al colegio y cómo esa alegría va desapareciendo paulatinamente, a medida que sus receptivas e hiperactivas mentes son bombardeadas con enormes cantidades de información inútil que conseguirá aletargar dichas mentes con la insistencia de los años de enseñanza obligatoria. Pienso en que tras esos años, perderán ese brillo centelleante que mucho tiempo atrás tenían en sus ojos, ese brillo que es signo inequívoco de que en sus cerebros había vida. Pienso en que sólo unos pocos de esos cerebros serán capaces de sobrevivir a ese largo, oscuro y siniestro período. Pienso en que los demás serán fácilmente identificables por su mirada. Pienso en que esa mirada es muy similar a la de aquellos que lucharon en Vietnam, o a la de aquellos que han sufrido un shock post-traumático. Pienso en que probablemente algunos de los cerebros que no sobrevivan acabarán diseñando muebles para Ikea. Pienso que aún es más probable que muchos terminen como cerebros de sádicos publicistas, especializados en anuncios de "la vuelta al cole".
Me incorporo y me siento en la cama. Ya hay luz suficiente como para que pueda ver las partes más claras de la habitación. Veo los dedos de mis pies asomando tímidamente en la penumbra. Pienso en que si hay algo que caracteriza al mes de Septiembre, realmente no es "la vuelta al cole" ni las hordas de niños en estado semi-salvaje a punto de ver como sus cerebros son lenta e inexorablemente aniquilados hasta no dejar lugar para la imaginación y el libre pensamiento. No. Pienso en que tampoco el hecho de que los políticos vuelvan a repartirse estopa mutuamente es ni tan siquiera relevante. Pienso en que tampoco es demasiado destacable el hecho de que más de media población tenga que esperar casi un año para volver a disfrutar de lo más parecido a la libertad que contemplarán en sus vidas adultas. Pienso en que esas personas tendrán que esperar a jubilarse para volver a disfrutar de esa sensación durante un tiempo prolongado. Pienso en que entonces será demasiado tarde para poder disfrutar realmente de esa sensación de cuasi libertad. Pienso en que muchos ni siquiera alcanzarán esa etapa de sus vidas.
Muevo los dedos de mis pies. Miro al frente. Ya casi puedo ver algunos detalles de la fotografía panorámica que está colgada en la pared. Pienso. La palabra 'septiembre' no se va de mi cabeza. Pienso en que si hay algo que caracterice el mes de Septiembre, si hay algo que lo identifique unívocamente, sin duda se trata de "Los fascículos coleccionables". Pienso en que probablemente ya habrá comenzado el bombardeo de anuncios publicitarios en la tele. Miles de spots televisivos promocionando las más increíbles colecciones. Fascículos para construir maquetas de antiguos barcos. Fascículos para construir casas de muñecas. Fascículos para construir coches teledirigidos. Fascículos para coleccionar soldados de distingos ejércitos, cuerpos de policía o de bomberos de diferentes países. Abanicos. Muñecas de porcelana. Relojes. Piedras Semipreciosas. Relojes de bolsillo. Libros de distintos autores. Películas de diferentes géneros.
La débil luz que entra por la ventana ya alcanza casi todos los rincones de la habitación. Puedo ver por el rabillo del ojo como la esquina de la cama acecha amenazante en una cada vez más
ténue penumbra. Mis ojos recorren los pocos objetos colgados de la pared. Casi sin darme cuenta termino mirando la esquina del marco que rodea esa fotografía panorámica. Vuelvo a mirar de reojo la esquina de la cama y pienso en cómo serían los fascículos coleccionables si los diseñadores de Ikea o los publicistas que hacen los anuncios de "la vuelta al cole" tuviesen que decidir qué fascículos poner a la venta cada mes de Septiembre. Pienso en qué nos esperaría entonces. Quizás un coleccionable para construir el cerebro de Einstein neurona a neurona?. Quizás un curso de inglés patrocinado por algún antiguo ex-presidente de gobierno con ciertos problemillas con el idioma de Shakespeare?. Quizás un coleccionable de antiguos ex-mandatarios mundiales fascistas con bigote?. Quizás un coleccionable con los asesinos en serie más famosos de la historia en el que con el primer fascículo regalen un mechón de cabello de una de sus víctimas?. Quizás un coleccionable para que puedas diseñar y construir tus propios muebles de Ikea con sus esquinas amputadoras de piernas y el resto de sus habituales complementos?. Quizás un coleccionable de muñecos de políticos famosos y un juego de alfileres para poder hacer vudú con ellos?. Quizás un coleccionable de compresas usadas por folclóricas de renombre y famosillas de tres al cuarto dispuestas a lo que sea con tal de vivir sin dar un palo al agua?
Decido ponerme en pie. Camino por la habitación hacia el baño. Esquivo hábilmente la esquina de la cama y le devuelvo la mirada asesina. Abro el grifo de la ducha. Mientras el agua caliente comienza a resbalar sobre mi piel pienso en otros posibles coleccionables. Quizás un coleccionable de todos los anuncios de coleccionables aparecidos durante todos los meses de Septiembre desde los inicios de la televisión?.
domingo 2 de septiembre de 2007
Septiembre
Publicado por
GoddamnNoise
en
12:27
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